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El ministerio de Educación dio a conocer los protocolos de higiene y seguridad que someterá a debate con las provincias y los rectores de universidades nacionales y privadas con el objetivo de retomar las clases presenciales a partir de agosto.


El titular de la cartera educativa, Nicolás Trotta, y el titular del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), Diego Golombek, blanquearon en videoconferencia de prensa las exigencias y recomendaciones que someterán a discusión ante el Consejo Federal de Educación, que integran los ministros de las 23 provincias y la Capital Federal; el Consejo Interuniversaitario Nacional (CIN) y el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP) para reabrir las instituciones después de las vacaciones de invierno.

Los protocolos básicos, confeccionados tras arduas reuniones con sindicatos docentes, especialistas, infectólogos y funcionarios de otros ministerios, serán presentados la semana entrante para su aprobación en el Consejo Federal de Educación.


A partir de allí, quedarán unas seis semanas para que las escuelas se adecuen a este nuevo modelo de organización escolar "que será muy distinto a la escuela que teníamos en marzo pasado", dijo el ministro de Educación, Nicolás Trotta, durante la presentación realizada mediante una videoconferencia desde el Palacio Sarmiento.


Una escuela antes de abrir sus puertas deberá tener a su personal docente y no docente capacitado en medidas sanitarias y de higiene en función de la pandemia de coronavirus, mientras que las familias también deberán estar preparadas en ese sentido.
A su vez, la escuela que no tenga los insumos necesarios de higiene, acceso al agua potable, desagües cloacales, jabón, toallas descartables y cestos de basura no podrá recibir a los alumnos cuando se decida volver a las clases presenciales.


Respecto a los alumnos, se los dividirá por grupos con un máximo de ocho en función del espacio físico de cada aula, para que haya un metro y medio de distancia mínima entre uno y otro, a la vez que todos deberán ir con barbijos, al igual que las docentes.


La distribución que propone el Ministerio de Educación es el "modelo burbuja" con ocho alumnos agrupados a los lados del aula y el docente en el centro, o con los alumnos sentados en zigzag hacia los costados y el maestro en uno de los extremos.


Además, una vez abiertas, las escuelas deberán establecer su propio protocolo de ingreso y egreso de alumnos, el cual deberá ser escalonado. Habrá recreos, pero el tiempo y la frecuencia de los mismos deberá ser determinado por cada director con el fin garantizar el distanciamiento social.


El distanciamiento será de dos metros entre alumnos con los estudiantes sentados y de 1,5 metros para los alumnos de nivel primario, al tiempo que deberá estar coordinado el transporte escolar para evitar aglomeraciones en la entrada.


Cuando se detecte un caso positivo de coronavirus en una escuela, el protocolo del Ministerio de Educación indica que se cerrará el establecimiento por un día hasta desinfectar el inmueble, mientras que cada docente deberá tener desarrolladas las estrategias para aquellos alumnos que les toque ese día recibir educación a distancia.


Dentro de la escuela, no habrá reuniones ni eventos y se deberá efectuar una ventilación constante de las instalaciones.


"Creemos que podemos iniciar las clases en agosto en gran parte de las provincias, salvo el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el gran Resistencia y alguna provincia patagónica como Río Negro. Por eso, en estas cuatro o cinco semanas que nos quedan debemos trabajar en forma ardua para preparar las escuelas, a los docentes y no docentes con estos protocolos y recomendaciones", dijo Trotta.


El ministro aseguró que, entre las recomendaciones que se realizan a las provincias, está una nueva distribución de alumnos en las aulas, basada en "un modelo burbuja", que implica salir del formato tradicional y agrupar a cuatro u ocho alumnos hacia los lados, con el maestro en medio del aula.


En este sentido, el titular del Instituto Nacional de Educación Técnica (INET), Diego Golombek, destacó que "esto dependerá también del espacio físico que haya en cada escuela, por lo que quedará a criterio de cada director adoptar un modelo más acorde a la infraestructura de su establecimiento".


Trotta explicó: "Vamos a encontrar una escuela distinta, con un abordaje complejo en los primeros años del nivel primario".


Y destacó: "Nos queda saber cómo vamos a encarar el proyectado de desgranamiento de nuestro sistema educativo no sólo a partir de la pandemia, sino de todas sus consecuencias".


"Cuando volvamos, vamos a tener dos tipos de alumnos: los que han podido establecer vínculos con sus docentes y los que no. Unas semanas antes de iniciar las clases presenciales, vamos a lanzar un programa junto a las autoridades de cada provincia y de cada municipio para ir en búsqueda de aquellos chicos que no vuelvan a la escuela", dijo el ministro.


Trotta destacó: "Hay distintas realidades y posibilidades de regreso. Es distinta la situación del AMBA y del gran Resistencia, en el Chaco, que del resto del país y en todo el país hay que derribar los temores a partir de la información y del diálogo. La decisión final de volver a clases en las provincias que están en fase cinco la va a tener cada gobernador o rector en el caso de una universidad".


Indicó que los alumnos de quinto o sexto año del secundario y de sexto o séptimo grado del primario "son los que tendrán prioridad para volver a las clases presenciales", mientras que para los que están cursando el proceso de alfabetización "estamos debatiendo aún como se instrumentará ese distanciamiento social”.


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